Domingo Páez es el abuelo de la «Generación Alofoke»

Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo. – Dinosaurios de la comunicación van por Santiago Matías, mejor conocido como «Alofoke», parecería ser que un sector no le perdona que un muchacho salido del barrio del Capotillo y sin estudios universitarios, tenga en sus manos la comunicación digital.

Tema que es tocado por Alofoke, e incluso él mismo, casi siempre se mantienen siendo tendencia en el país, pero no tan solo eso, recientemente Alofoke Radio Show se posicionó número 1 en streaming a nivel mundial, que eso se logre desde nuestro país, y lo haga un dominicano debería llenarnos de orgullo, pero, en verdad no a todos les enorgullece los logros de Santiago.

El muchacho de Capotillo ha crecido…

Se ha convertido en un gran empresario de la comunicación, con varios medios agrupados en Alofoke Media Group.

Pero no solo eso, ahora ha estado incursionando en el área de la bebida con su cerveza República, y ya ustedes han visto todo el revuelo que esto a causado, en donde abiertamente figuras como Luisin Jiménez, han calificado el deseo de seguir creciendo del joven emprendedor como «un error», advirtiéndole incluso que sectores poderosos irán tras Santiago.

Lo cierto es que el tipo (Alofoke), sirve de inspiración a jóvenes como yo emprendo en el área de la comunicación.

En principio, hasta me llegue a «quillar» cuando veía vídeos de uno de mis medios, Poderurbano.net, luego del incidente del asesinato al artista urbano Monkey Black, tomados y colocados en esa plataforma.

De hecho, evité la entrada de lleno a Poder Urbano del activista del género urbano dominicano, Núkleo Salomón, por su cercanía con «Foke», de quien se decía que había engañado a Randy de Mundo RD, entre otras cosas.

Otra cosa que hasta hace poco no entendía, era el hecho de que, desde una plataforma con tanto seguidores y receptividad en las masas como lo es Alofoke, se estuviera promocionando figuras como «Onguito Wa», «Mami Jordan», entre otros.

Sin embargo, al final entendí algo que siempre he argumentado cuando me hablan de las letras descompuestas de los urbanos, siempre he dicho que, primero las autoridades no han querido regular ni promocionar otra cosa, que, como autoridades podrían, y lo segundo, que más que la letra, es un problema de sociedad, pues si existen personas que se identifican con esto, eso indica que el trabajo a realizarse es allí, en la sociedad, en esos barrios en donde ya vamos por «guillet» en la boca.

Y el dar a conocer como ellos piensan, como se comportan, es una forma de decirle a las clases dominantes y aquellos que prefieren mantener esto oculto y que digamos como la salsa «todo está bien, todo está nice», dejarles ver que no todo está bien y que se necesita trabajar en las generaciones.

Las clases dominantes siempre han intentado culparnos del mal que ellos mismos estimula y promocionan, culpan a los urbanos por incentivar a la violencia y al sexo desenfrenado, pero no regulan la promoción de ese contenido y dejan morir de hambre las carreras de aquellos artistas que hacen «música limpia» a menos que seas un «popi» hijo de «don fulano» y te pongan en los premios y eventos aunque nadie sepa quien eres más que esa élite.

Doble moral a flor de piel, de eso se vive aquí, tenemos muchos magna cumme laude en esa área.

No hace tanto, se sumó Domingo Páez a la persecución en contra de Santiago Matías, queriendo asociar todos los hechos violentos a la marca del empresario, denominando a los actores del referido accionar como «Generación Alofoke».

Pero si antes de Santiago Matías, ya existían periodistas y comunicadores como Domingo Páez, entonces…

¿Qué pasó?

¿Qué fue lo que sembraron?

¿Habiendo estado en este ejercicio mucho antes que Santiago, por qué evaden su cuota de culpa entonces?

Si Santiago Matías es el padre de la «Generación Alofoke», Domingo Páez es su abuelo, y en el fondo, es más el recelo de no tener el poder de incidencia que tiene el muchacho de Capotillo.

 

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